Atención Psicológica Profesional


Con mucha frecuencia los problemas de pareja son motivados por situaciones o percepciones que probablemente desconozca, atribuyéndole a la pareja o a si mismo cierta culpa. Los verdaderos problemas prácticamente no están al alcance de nuestros conocimientos simplemente porque no somos concientes de estos.

Hay muchos casos en que las situaciones conflictivas inician después de que los enamorados se sienten muy envueltos en la relación, se han comprometido o viven juntos. Parece que se vuelven más intolerantes, se molestan con mayor facilidad o reaccionan de forma negativa ante ciertas situaciones con su pareja que antes no les molestaban. Esto tiene una explicación.

En las relaciones de pareja hay mayores niveles de exigencia por las expectativas que hay, y el relativo fallo en estas mismas, pueden hacer pensar en el desinterés del otro o en una mala intención, lleva a la decepción, enojo, y/o desconfianza.

Tal vez llegar 20 minutos tarde por parte del marido sea algo decepcionante para su esposa, puesto que ella puede pensar que en situaciones importantes puede también llegar tarde. Y si la esposa no le contesta el teléfono a su pareja, este se puede enfurecer pensando en como puede confiar en ella si no es atenta al contestarle la llamada. En ambos casos podemos observar que no se enojan con el hecho de llegar tarde o por no contestar el teléfono, sino por lo que piensan a cerca de “supuesta consecuencias imaginarias”.

No son los hechos los que causan molestia, sino los pensamientos que tenemos acerca de ellos.

Este tipo de problemas suceden todo el tiempo en parejas que no han encontrado una buena forma de comunicarse.

Las complicaciones si no se tratan de manera eficaz empiezan a crecer al grado de sentir que el otro hace las cosas a propósito, para molestar a su pareja…. “llega tarde seguramente para que me moleste, que irresponsable”.

Antes de empezar una batalla con su pareja, pregúntese: “¿Cómo estoy pensando las cosas como para que me molesten?” y “Realmente es importante como para discutirlo?”

Escuchar con más atención, expresar los deseos de forma más eficaz, definir y encarar los problemas con un espíritu más colaborador, ayuda a hacer cambios para mejorar la comunicación y a la vez la relación de pareja. Para lograrlo hay que ser perseverante, practicar constantemente y no darse por vencido, los progresos tardaran un tiempo pero serán satisfactorios cuando los veas.

No pienses en que tu pareja tiene que cambiar, busca tú el cambio dentro de ti, y es ahí donde encontraras las mejores respuestas.
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